“VI LA BELLEZA DE LA IGLESIA EN EGIPTO, Y RECÉ POR TODOS LOS CRISTIANOS EN ORIENTE MEDIO”, PAPA FRANCISCO

El Vaticano (www.pastoralsiglo21.org) 4 de mayo de 2017-. Durante la audiencia general del miércoles en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre recordó en su discurso, su reciente viaje apostólico a Egipto. Un viaje de paz para toda esa región que sufre, por los conflictos y el terrorismo en Egipto. Con el lema de viaje “El Papa de la paz en un Egipto de paz“.

“Hoy quiero hablaros del viaje apostólico que, con la ayuda de Dios, llevé a cabo hace pocos días en Egipto. Fui a ese país tras una cuádruple invitación: del Presidente de la República, de Su Santidad el Patriarca Copto Ortodoxo, del Gran Imán de Al-Azhar y del Patriarca Copto Católico”:

El Papa Francisco visitó a Al-Azhar, la universidad islámica más antigua y la más alta institución académica del Islam sunita, con el objetivo del diálogo entre cristianos y musulmanes, así como, el promover la paz mundial. Lugar en el que se encontró con el Gran Imán, durante la Conferencia Internacional de la Paz.

En donde reflexionó acerca del valor en la historia de Egipto como tierra de civilización y tierra de alianza. Recordando que la paz se construye a través de la educación, de la formación de la sabiduría, de un humanismo que incluye como parte integral la dimensión religiosa, la relación con Dios, como recordó el Gran Imán en su discurso.

“La paz también se construye partiendo de nuevo de la alianza entre Dios y el hombre, fundamento de la alianza entre todos los hombres, pero mucho más profundamente en el corazón de todos los hombres, que se resume en los dos mandamientos del amor a Dios y al prójimo”.

Esta visión de laicidad sana, salió a la luz en el intercambio de discursos con el Presidente de la República de Egipto, en presencia de las autoridades del país y del cuerpo diplomático. Menciono también que el patrimonio histórico y religioso de Egipto, al igual que su papel en Medio Oriente le otorgan una tarea en el camino hacia una paz estable y duradera que no se basa en el derecho de la fuerza, sino en la fuerza del derecho.

Como todos los cristianos, en todas las naciones de la tierra, están llamados a ser fermento de fraternidad, esto solo es posible cuando viven en sí mismos la comunión en Cristo.

 “Pudimos dar, gracias a Dios, por un fuerte signo de comunión, junto con mi querido hermano, el Papa Tawadros II, Patriarca de los coptos ortodoxos. Renovamos nuestro compromiso y también firmamos una Declaración Común para caminar juntos y comprometernos a no repetir el Bautismo administrado en las respectivas Iglesias”.

Su Santidad recordó que oraron juntos por los mártires de los recientes atentados que se han cebado trágicamente en tan venerable Iglesia, en el que también participó el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé: el Patriarca Ecuménico.

El segundo día del viaje, el Papa Francisco lo dedicó a los fieles católicos. “La Santa Misa celebrada en el estadio, fue una fiesta de fe y de fraternidad en que sentimos la presencia viva del Señor Resucitado”.

“Exhorté a la pequeña comunidad católica en Egipto a revivir la experiencia de los discípulos de Emaús, a encontrar siempre en Cristo, Palabra y Pan de  vida, la alegría de la fe, el ardor de la esperanza y la fuerza para declarar en  el amor que ‘hemos encontrado al Señor”.

Para finalizar su estadía, los últimos momentos los vivió con sacerdotes, religiosos y religiosas y seminaristas en el seminario mayor. “Hay tantos seminaristas: ¡es un consuelo! Fue una Liturgia de la Palabra, en la que se renovaron las promesas de la vida consagrada”.

Además, menciono que Egipto ha sido un signo de esperanza, de refugio y de ayuda. “Cuando en aquella parte del mundo había hambre, Jacob, con sus hijos, se trasladó allí. Después, cuando Jesús fue perseguido, viajó allí. Por eso, hablaros de este viaje significa recorrer el camino de la esperanza. Para nosotros Egipto es aquel signo de esperanza, sea en la historia sea en el día de hoy, de esta fraternidad que os he contado”.

“La Sagrada Familia de Nazaret, que emigró a las orillas del Nilo para escapar de la violencia de Herodes, bendiga y proteja siempre al pueblo egipcio y lo conduzca por el camino de la prosperidad, de la fraternidad y de la paz”.

Por. Karina Ivonne Reynoso